Manel de la Matta
Manel de la Matta estuvo en la génesis y el desarrollo de esta fundación hasta el día que nos dejó, el 16 de Agosto de 2004, en el Cuello Negrotto, en la arista denominada Magic Line del k2. Volvía al campo base después que uno de los miembros de su expedición alcanzara el éxito al coronar la cumbre de dicha montaña por su vía más difícil.
Alpinista e himalayista de talento excepcional, Manel disfrutaba de los éxitos colectivos con el mismo entusiasmo que abordaba los personales. Esta capacidad para el compromiso con los demás nos hizo disfrutar, como compañeros suyos en la creación de Mountaineers for Himalayas, de una persona de fuertes convicciones solidarias, metódica, permeable a las opiniones de los demás, flexible en sus planteamientos y a la vez extremadamente determinada en lo que creía.
Como persona formada, pero también en constante inquietud por la enseñanza, Manel compartía e inspiraba el espíritu de MHF de devolver al Himalaya lo que ella nos está dando en forma de transferencia directa de fondos para dedicarlos a una mejor educación básica para los niños de allí. Su condición de educador, de hombre atado al mundo de la educación y la pedagogía, y al mismo tiempo sus fuertes convicciones solidarias y la capacidad de entender el mundo desde esta perspectiva, con sutileza pero con la brillantez analítica de un economista poliédrico, le daban una autoridad serena sobre nosotros que será imposible de sustituir.
Todos hemos perdido un familiar, un amigo. Se ha ido un gran escalador y una gran persona, pero también un hombre que, con su participación en MHF, nos demostraba una gran sensibilidad hacia quien vive en este mundo sin la fortuna que otros tenemos y una discreta habilidad para pasar a la acción con la determinación amable de su carácter pero también con la fortaleza de sus convicciones.









